"El estado verdadero de las cosas es completamente al contrario. Dios tiene sus planes para nuestra felicidad, y está esperando que le ayudemos a realizarlos. Y quede bien claro que nosotros no podemos mejorar los planes de Dios"
¡Cuántas veces la lógica de Dios no coincide con la lógica de los hombres:
"¿Lo quieres, Señor?...¡Yo también lo quiero!
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